Científicos del Georgia Institute of Technology han logrado grabar imágenes de vida marina en el fondo de la Antártida, bajo una capa de 20 metros de hielo y a 500 metros de profundidad. Lo han hecho gracias a un nuevo robot capaz de sumergirse más de 1.500 metros y recorrer hasta tres kilómetros.


El robot, llamado Icenfin, es un proyecto del Georgia Institute of Technology en parte financiado por la NASA con un doble objetivo: uno, conocer cómo es la vida en el fondo del Océano Antártico y saber cómo se puede estar alterando allí el ecosistema por el cambio climático; el otro, y más interesante para la NASA, desarrollar robots que un día puedan investigar mundos helados como Europa, la luna de Júpiter.

Investigadores preparan el robot para desplegarlo. Foto: Georgia Institute of Technology
Mick West, uno de los responsables del proyecto de investigación, del Georgia Institute of Technology, preparando el robot en la segunda imagen, y posando con el equipo al completo en la foto justo encima. Foto: Georgia Institute of Technology

El Icefin es una especie de diminuto submarino que no solo tiene todos los instrumentos de navegación necesarios para descender a 1.500 metros, también cuenta con sensores capaces de realizar las mediciones científicas que necesitan los investigadores. Con solo realizar un agujero de 30 centímetros de diámetro en el hielo, ya es posible desplegar el robot a las profundidades.

Los científicos lo probaron recientemente en la Base McMurdo en la Antártida para llegar al suelo del océano y grabar imágenes nunca vistas antes de organismos vivos, entre ellos estrellas y esponjas de mar o anémonas, algo que sorprendió a los investigadores dadas las hostiles condiciones de vida en el fondo del océano Antártico. Este es parte del vídeo que pudo grabar el robot (basura Antártica incluida):

Y así lo desplegaron desde la superficie. Impresiona la toma final, adentrándose en la más plena oscuridad:

Como el sistema de GPS tradicional no funciona bajo 20 metros de hielo, el robot utiliza otro sistema llamado SLAM (simultaneous localization and mapping). Esta tecnología le permite triangular su posición sobre la marcha, construyendo mapas del terreno para estimar su trayectoria y siguientes pasos. De momento el experimento en la Antártida ha funcionado. Tal vez algún día probemos algo así en otros planetas.



Fuente: Horizont News

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