El poeta Federico García Lorca fue asesinado junto a otra persona, tras confesar. Es la versión que, casi 30 años después del crimen, recoge un informe redactado en 1965 por la Jefatura Superior de Policía de Granada. El documento define a Lorca como “socialista” y “masón”, y le tilda de “prácticas de homosexualismo”

Portada del libro de Marcelle Aucliar 'Enfances et mort de García Lorca' ('Infancias y muerte de García Lorca').

Portada del libro de Marcelle Aucliar ‘Enfances et mort de García Lorca’ (‘Infancias y muerte de García Lorca’).

La hispanista Marcelle Auclair, que había visitado España en 1964 siguiendo el rastro de García Lorca, busca más información sobre los últimos días del poeta. Y la solicita a la embajada española en París.

En la embajada transmiten esa petición, que llega hasta el despacho del ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella.

Este se cartea con el entonces ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, miembro del noveno y décimo ejecutivo de la dictadura, como también lo fue Manuel Fraga Iribarne.

A pesar de no tener muy claras las implicaciones de la solicitud e incluso evaluar la conveniencia de entregar la información que pudiera obtenerse, se encarga un informe a la Jefatura Superior de Policía de Granada. Es la 3ª brigada regional de investigación social la que redacta la nota informativa que ahora publica la Cadena SER.

La versión franquista del asesinato de Lorca

Son dos folios. Son nueve párrafos. Mecanografiados a un espacio. Es una nota informativa. En su asunto se lee: “Antecedentes del poeta Federico García Lorca”. Lo redacta personal de la 3ª brigada regional de investigación social de la jefatura superior de policía de Granada y se dirige al gobernador civil de esa provincia. El documento no tiene rúbrica. Se fecha en Granada, el 9 de julio de 1965, justo cuando se iban a cumplir 29 años de la muerte del poeta. Faltaban escasos 41 días para ello.

Federico García Lorca era para la policía “un masón perteneciente a la logia ALHAMBRA en la que adoptó el nombre simbólico de HOMERO, desconociéndose el grado que alcanzó en la misma”.

Además, en el texto que ahora publica por primera vez la Cadena SER, se asegura que el poeta “estaba tildado de prácticas de homosexualismo, aberración que llegó a ser voxpopuli, pero lo cierto es que no hay antecedentes de ningún caso concreto”.

Documento del régimen franquista fechado en 1965 sobre la muerte de Lorca. / Fuente: Cadena Ser

Documento del régimen franquista fechado en 1965 sobre la muerte de Lorca. / Fuente: Cadena Ser

Tres décadas distancian esta nota policial de los hechos fundamentales narrados y referidos a los últimos días de la vida del escritor, que arrancan en el “Glorioso Movimiento Nacional”.

El relato policial también habla del miedo que sintió García Lorca tras dos registros efectuados en su domicilio granadino, lo que le impulsó a refugiarse en la vivienda de sus amigos los hermanos Rosales, donde finalmente fue detenido.

Informe sobre la muerte de Lorca. / Cadena Ser

Informe sobre la muerte de Lorca. / Cadena Ser

La versión que ofrece este documento sobre su apresamiento asegura que el lugar fue rodeado “con gran aparato por Milicias y Guardias de Asalto”. Según detalla, ese aparato supuso la toma de bocacalles y tejados contiguos.

Los amigos y conocidos de Lorca, “conceptuado como socialista” por su vinculación a Fernando de los Ríos y otros “Jerifaltes de igual signo político”, intercedieron por él ante el comandante de Intervenciones Militares, que era también gobernador civil de Granada. Ellos llegaron a la convicción de que su vida no corría peligro.

La propia nota asegura que los resultados obtenidos tras las pesquisas referidas sobre las últimas horas del poeta fueron muy confusos. Sí precisa unos datos que, de ser ciertos, cambiarían las versiones sobre las últimas horas del escritor.

Y así, en el informe policial se afirma que Lorca “fue sacado del Gobierno Civil por fuerzas dependientes del mismo y conducido en un coche al término de VIZNAR (Granada) y en las inmediaciones del lugar conocido como “Fuente Grande”, en unión de otro detenido cuyas circunstancias personales se desconocen, fue pasado por las armas después de haber confesado, según se tiene entendido, siendo enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos dos kilómetros a la derecha de dicha “Fuente Grande”, en un lugar que se hace muy difícil de localizar”.

El poeta, en una imagen de archivo de EFE tomada en 1934. / EFE

El poeta, en una imagen de archivo de EFE tomada en 1934. / EFE

En el documento de 1965 aparecen varias ideas que no necesariamente son verdades históricas pero que aportan una versión diferente a las hasta ahora consideradas como las más válidas.

Por un lado, la nota asegura que Lorca “fue pasado por las armas” junto a una sola persona de cuya filiación no se informa. Las versiones más aceptadas afirman que fueron dos banderilleros y un maestro los que murieron con él.

La policía, en este informe que ahora publica por primera vez la Cadena SER , asegura que el poeta confesó antes de ser asesinado. Eso sí, no especifica cuál fue el contenido de esa confesión.

El lugar de enterramiento también difiere de algunas localizaciones señaladas hasta ahora y en las que, a pesar de las prospecciones realizadas, no han aparecido restos que pudieran ser vinculados a Lorca.

Tres ministros para una petición

Fue el 25 de junio de 1965, días después de conocer la petición oficial realizada por la hispanista Marcelle Auclair.

El ministro de Asuntos Exteriores Fernando María Castiella se dirige al entonces ministro de la gobernación Camilo Alonso Vega para recordarle el deseo de la escritora de obtener información con la que escribir sobre quien consideraba amigo personal, sobre Federico García Lorca.

En esa carta, en la que el ministro Castiella se muestra partidario de contestar esa petición, también asegura que había consultado con el entonces titular de Información y Turismo Manuel Fraga. Este último creía “sumamente conveniente el revisar la cuestión y averiguar si podemos o no abrir nuestros archivo sobre el episodio García Lorca”.

Según asegura Castiella a su compañero Camilo Alonso Vega, Fraga también pensaba que sería “útil designar un magistrado de toda confianza y máxima autoridad que estudiara con urgencia el problema e informase inmediatamente al Gobierno acerca de las posibilidades de dar la información que poseamos sobre la muerte del poeta”.

Carta del ministro de Exteriores Castiella al ministro de Gobernación relativa a Lorca. / CADENA SER

Carta del ministro de Exteriores Castiella al ministro de Gobernación relativa a Lorca. / CADENA SER

La decisión de “enterrar” el caso

“Debo confesar a usted francamente que me inquieta un poco la idea de desenterrar con ese motivo tan desdichado asunto, por lo que muy de veras me agradaría que en la respuesta que ha de darse a dicha escritora se procure llevar a su convencimiento que en razón a las circunstancias de aquellos momentos no ha podido llegarse a una versión oficial de la forma en que el suceso ocurrió”.

Así de tajante se muestra en su respuesta el entonces ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, ante el requerimiento de su compañero de gabinete, el ministro de Exteriores, Fernando María Castiella.

Algo debió pasar por su cabeza porque a continuación tacha íntegramente ese párrafo, y prosigue de su puño y letra con su respuesta:

“Mi opinión es por tanto contraria a la solicitud. Si nos interesa verdaderamente contar en la prensa (…)la muerte, y quienes fueron los autores, no olvidemos solicitar cuantos datos faciliten emitir en el Gobierno Civil de Granada”.

Y así, casí 30 años después del asesinato de Lorca, comenzó un proceso burocrático frío que produjo finalmente el primer documento oficial que reconocía la muerte del poeta a manos de las fuerzas rebeldes, así como los “delitos” de los que se le acusaba. El documento se redactó por la 3ª Brigada Regional de Investigación Social de Granada, pero pasó a dormir el sueño de los justos. La escritora que logró poner en marcha la maquinaria del régimen nunca pudo desgraciadamente ver el resultado de su esfuerzo.

50 años después, la Cadena SER, tras hacerse con copias de los originales y llevar a cabo una investigación, ha podido comprobar finalmente de un modo directo la existencia de los documentos: la nota informatvia de la policía y las cartas que se intercambiaron los ministros de Exteriores y Gobernación. En las fotos que publica CadenaSER.com aparecen todos, así como la carpeta que durante cinco décadas guardó celosamente este intento abortado de sacar a la luz el trágico final de Lorca.

Fuente: Cadena Ser

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