Los 20 tomos del sumario de la operación Caronte, la investigación de los Mossos d’Esquadra y el CNI que ha permitido la desarticulación de una célula que presuntamente planificaba un atentado en Catalunya, constituyen un relato inestimable para entender cómo un grupo de vecinos corrientes de Terrassa, Sabadell y Valls se convierten al Islam, su proceso acelerado de radicalización y su determinación para participar en la lucha armada. Una transformación en la que solo se nutren de la numerosa propaganda que difunde el Estado Islámico y que convierte en fanáticos y ciegos a sus seguidores. Jacob Orellana Casado, de 27 años y vecino de Valls, uno de los cerebros de la célula, ahora en prisión, mantuvo el 18 de enero una acalorada discusión telefónica con su padre en la que el joven negó con violencia la veracidad de los atentados de París en los que fallecieron 12 personas.

«Las calles que salen en la televisión no existen en París. Es todo un montaje de los gobiernos para acusar a los musulmanes», le dijo. El padre acabó desistiendo y pidió impotente a su hijo cambiar de tema.

Orellana es un buen ejemplo del perfil de los integrantes de esta célula. Obsesionado, abrazó el budismo con la misma tenacidad que después se convirtió al Islam. Antes, abrió un gimnasio en Valls, responsabilidad que compatibilizaba con un puesto de dependiente en una frutería. Fue rapero, llegó a grabar una maqueta, socorrista en una piscina municipal y portero de un pub de Montblanc.

EL SILENCIO DE YOUSRA

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Los Mossos trasladan detenido al presunto cabecilla de la célula yihadista, el pasado abril, en Sabadell.

Su radicalización fue meteórica. Y sus conversaciones telefónicas con su prometida, Yousra, un manual del comportamiento obsesivo, manipulador, controlador y machista. En las charlas intervenidas por los Mossos d’Esquadra, la chica le pide por favor que no sea tan duro con ella. La respuesta es contundente: «Yo no soy duro. Solo quiero lo mejor para ti y que no me hagas enfadar». Acto seguido le recuerda que tiene prohibido ir sola por la calle, «ni a la mezquita, ni a comprar». Y le recuerda que nadie que visite su casa, en el caso de que lleguen a casarse, podrá escuchar ni un solo sonido de su boca. «Ningún hombre que no sea de tu familia debe escuchar tu voz. Si quieres algo, debes dar un golpe en la pared de la cocina».

El sumario también incluye las notas, a modo de diario, del agente que en enero logró infiltrarse en la célula y cuyo relato en primera persona ayudó al juez Santiago Pedraz a apuntalar las sospechas sobre la voluntad de los detenidos de atentar en Catalunya. El agente no tardó en lograr la confianza del jefe de la célula, Antonio Sáez, y estuvo presente en las reuniones en las que el grupo se adoctrinaba y radicalizaba. Incluso en las que se mostraron las fotos de los posibles objetivos para cometer un atentado en Barcelona.

Fuente: ElPeriodico.com

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