Una de las características que mejor definen al Estado Islámico es su capacidad para aprovechar las nuevas tecnologías para atraer nuevos combatientes y simpatizantes. Solo en Twitter la organización tiene unos 25.000 seguidores en inglés y más de 46.000 en lengua árabe. Pero, pese a que las redes sociales se han propuesto acabar con la propaganda islamista radical, no están teniendo demasiado éxito.

Es cierto que Facebook y Twitter bloquean de manera muy rápida las páginas y materiales propagandístico. Sin embargo, los hechos demuestran que parece imposible erradicarlos por completo: por cada dos cuentas que se cierran aparecen tres nuevas, informa ‘Gazeta.ru’.

Las cuentas que todavía siguen abiertas divulgan la información sobre otras nuevas: el sistema parece una plaga invencible. Además, los propagandistas suelen usar ‘hastags’ para que sea más fácil descubrir la información más reciente.

817c8dde45cf4cca4859d2ae08983b01_articleLa política de las redes sociales implica que un usuario está en su derecho de publicar libremente información, mientras otro puede informar a la administración del sitio sobre la existencia de contenido inapropiado. No obstante, muchas veces se trata de información que no está prohibida por la normativa de la red social, pero es insultante para una persona en particular.

Facebook demuestra aparente firmeza en relación a la lucha contra los propagandistas. “Aquí no hay lugar para el terrorismo”, aseguran desde la firma. A veces sus esfuerzos aún provocan situaciones curiosas como la vivida por Isis Anchalee, una mujer cuya página fue bloqueada por error.

Twitter, a su vez, ha conseguido reducir significativamente el número de usuarios que siguen las cuentas del Estado Islámico. Sin embargo, la red de mensajería se ha convertido en objeto de críticas por ser incapaz de encontrar una herramienta que impida la aparición de nuevas páginas propagandísticas.

 

 

Fuente: Actualidad RT

 

 

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