El castillo de Melville y el fantasma de María Estuardo

Situado a pocos kilómetros de Edimburgo se encuentra Melville Castle, castillo convertido en hotel en el que durante nuestro viaje a la Escocia Misteriosa pasaremos una noche, se trata de un enclave que pasa casi desapercibido dentro de la biografía de María Estuardo, reina de Escocia, y cuyo espíritu podría seguir recorriendo sus pasillos.

 

La historia

En 1542, debido a la muerte de su padre, el rey James V, Mary Stuart se convirtió en reina de Escocia cuando solo tenía seis días de edad. Debido a los disturbios políticos y religiosos en Escocia, debía pasar sus primeros años en Francia con su madre, Marie de Guise, adoptando gran parte de la cultura francesa y, de manera controvertida pues los escoceses eran protestantes, la fe católica.

María Estuardo

Ya en 1561 con diecinueve años, y tras la muerte de su primer esposo el rey de Francia Francisco II, regresó a Escocia. Instalando la Corte Real en el Palacio de Holyrood. No obstante, la reina hizo instalar a todo sus “séquito” francés a unos pocos kilómetros, en una zona que se conoce, incluso hoy en día, como “pequeña Francia”. Esa área concreta eran las tierras y el castillo del Señorío de Melville, propiedad de Sir John Ross desde 1371 hasta muchas generaciones después.

Fue en 1565, tras cuatro años de viudez, que decidió casarse con su primo católico Lord Darnley en una especie de maniobra para reclamar con más firmeza el trono de Inglaterra que ostentaba su prima Isabel I. Aunque por lo visto este matrimonio supuso un desastre del que vendrían todos sus grandes problemas posteriores.

La reina se convirtió en una frecuente visitante del castillo de Melville, en compañía de su secretaria personal y de su compañero, amigo, confidente y quién sabe si algo más, David Rizzio. De origen italiano, era conocido en la Corte como “el moreno” debido al tono de su piel y que, supongo, marcaría mucho contraste con la palidez que suele predominar tanto entre escoceses como ingleses. Esta amistad, acabo por convertir a Rizzio en el hombre de confianza de la reina, y todo tipo de decisiones pasaban por su supervisión, además era el único autorizado para permanecer a solas con la reina, incluso hasta altas horas de la noche…

En un intento por elevar la posición de Rizzio, la reina intentó persuadir a Lord Ross para que le entregara el Señorío de Melville al italiano, pero fue en vano. Tan solo consiguió que Rizzio se instalara en el castillo, desde entonces la gente local comenzó a llamar al lugar “la casa de Rizzio”. Tanto fue así que, durante una de las visitas de la reina, plantó un árbol como muestra de su amor hacía ella. Algo más de 450 años después, un majestuoso castaño español, sobrevive como testigo impasible del tiempo. Como respuesta a este gesto la reina plantó 5 robles a lo largo del camino hasta el castillo que también sobreviven hasta nuestros días.

David Rizzio
Rizzio tree
Castaño plantado por Rizzio en Melville

Las consecuencias

Como no podía ser de otra manera, esta “cercana” amistad y demostraciones de amor tan evidentes terminó por causar los celos de su marido, Lord Darnley, y el odio de los nobles escoceses, principalmente protestantes. Fueron estos últimos quienes terminaron de convencer a Darnley de que Rizzio era el amante de la reina, propiciando una de las secuencias más dantescas de la historia de Escocia. En 1566, se presentaron en el palacio de Holyrood con la complicidad de Lord Darnley y lo asesinaron ante los ojos de la reina. Le asestaron 53 puñaladas, lo arrastraron por el suelo y lanzaron sus entrañas por la ventana. Unos años más tarde, Lord Darnley fue estrangulado por orden del conde de Bothwell, el nuevo pretendiente de la reina. Mary fue acusada de complicidad por este asesinato y fue mantenida en cautiverio por los señores escoceses. Más tarde escaparía y buscaría refugio en Inglaterra, donde iba a ser traicionada, encarcelada y decapitada por su prima Isabel de Inglaterra.

La muerte de Rizzio. Pintura de John Opie 1787.

Durante la renovación, se observó que una aparición, envuelta en curiosos ropajes y con rasgos inequívocamente femeninos…

En la actualidad

Melville Castle ha seguido como testigo del tiempo, en 1828 recibió la visita del rey Jorge IV y en 1842 la reina Victoria se alojó en él y quedó enamorada de la belleza y tranquilidad de la finca. La propiedad ha ido cambiando de propietarios desde la 2ª Guerra Mundial. Sin embargo, esos árboles a los que nos hemos referido siguen siendo símbolos perdurables del “afecto” desdichado entre María Estuardo y Rizzio.

Ya a finales de la década de 1980 se vendieron el castillo, la finca y las granjas contiguas. Sin embargo, el castillo sufrió mucho por la negligencia y lo llevó al abandono y al cierre final. En 1993, después de estar abierto al clima y con el techo y los pisos colapsados, toda la propiedad fue adquirida por un grupo inversor y durante un período de 8 años, se sometió a una extensa restauración y remodelación para volver a ser el edificio elegante que fue en su día y que se ve hoy.

Durante la renovación, se observó que una aparición, envuelta en curiosos ropajes y con rasgos inequívocamente femeninos, en forma y comportamiento, se movía desde la chimenea de la Biblioteca hacía, y a través, de la pared opuesta. A medida que avanzaba el trabajo, y una vez que se retiró el yeso viejo de la pared, se reveló una puerta oculta. La pared fue abierta, y ahora sirve como entrada a la sala Arniston desde la Biblioteca. Esta “presencia” también se ha visto flotando al pie de la cama en un dormitorio del primer piso, y más recientemente como una figura, o sombra, tras algunas ventanas. Algunos investigadores locales sugieren que podría ser el espíritu angustiado de Maria Estudardo en busca de su compañero David Rizzio y sus momentos de felicidad en Melville Castle

Durante otras renovaciones más recientes, aparecieron parte de los cimientos originales del castillo, que se remontan al año 1155, y se encontraron una serie de escalones de piedra, que conducían hacia abajo… ¿a qué? Los escalones permanecen hasta el día de hoy, un misterio bajo las losas de la sala principal.

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