En los últimos dos años 74 personas, principalmente médicos y científicos de la NASA, han fallecido. Casi todas las muertes son suicidios o accidentes, según las versiones oficiales. A continuación les mostramos algunos casos:
 
Alberto Behar
 
Alberto Behar ayudó a probar que alguna vez hubo agua en Marte, y trabajó en dos misiones para saber más del planeta rojo. También fue un experto en el campo de la robótica.
Alberto investigó cómo los robots funcionan en condiciones ambientales adversas (por ejemplo, bajo el agua o volcanes).
También era un piloto experimentado, instructor de aviones y de helicópteros. El día del accidente, las condiciones meteorológicas eran óptimas, pero por alguna razón su avión comenzó a perder altura. Un amigo suyo piloto fue claro: “No entiendo que pudo ser la causa del accidente”.
 
Glenn Thomas
 
 
Glenn Thomas era un representante de la Organización Mundial de la Salud. Experto en Ébola y SIDA, estaba a bordo del vuelo MH17, cuando el avión fue derribado junto con cerca de un centenar de otros investigadores. Dzhoip Lange, un destacado investigador sobre el SIDA y el ex presidente de la Sociedad Internacional del SIDA (IAS) también iba a bordo del MH17. Todos iban a una conferencia internacional sobre el SIDA. Pero la mayoría de los principales expertos murieron antes de que pudieran asistir.
 
Melissa Ketunuti
 
 
Melissa Ketunuti, de 35 años, era una pediatra especializada en oncología. También trabajó en luchar contra el SIDA en Botswana. Apareció ahorcada y quemada en el sótano de su casa de Filadelfia.
Anna Zharevski
 
 
Esta doctora de 53 años, era una experta en la salud de la mujer. También fue pionera en la creación de una vacuna contra el cáncer de cuello uterino. Apareció muerta en su casa de Londres en diciembre de 2013. Ese día, al llegar su marido a la casa y comprobar que la puerta estaba cerrada desde el interior, se encontró a la doctora sin vida. Tras una larga investigación no se encontró nada para explicar el suceso.
 
Shane Truman
 
 
Tal vez la muerte de Shane Todd Truman, de 31 años, fue una de las más misteriosas muertes de científicos de los últimos años. En junio de 2012, fue encontrado en la morgue de Singapur. Todd era ingeniero eléctrico. Trabajó en secreto y en un vehículo “único en su clase” para China. Shane llegó a decir a su familia que temía por su vida. Al parecer, se le pidió un compromiso con uno de los servicios de seguridad de Estados Unidos. Dejó el proyecto chino y se preparaba para regresar a Estados Unidos. Pero murió a una semana antes de regresar, justo el último día de su trabajo para China.
Hubo sospechas y su familia comenzó una campaña para encontrar la verdad. Un funcionario chino dijo que iban a investigar el asunto y tratar de averiguar si fue un asesinato o suicidio. Nunca más se supo del caso.
Estos casos son sólo una pequeña fracción de los científicos que murieron en circunstancias sospechosas.
¿Qué sabían? ¿O tal vez todo es sólo una coincidencia? Estas personas podrían haber tenido acceso a información confidencial que sea quien sea quien esté detrás no está dispuesta a revelar.

 

 

Fuente: Horizont News

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