El 11 de septiembre de 2001…
En aquel 11-S pasaron muchas cosas que fueron ocultadas premeditadamente. Algunas conexiones y hechos en todo este magnánimo suceso pueden erizar el vello a cualquiera.
Aquel 11 de septiembre, curiosamente, se celebraban cuatro ejercicios militares en los que se simulaban otros tantos secuestros de aviones por partede grupos terroristas. Es, pues, plausible que las personas encargadas deordenar la interceptación recibieran la orden de dejarlos pasar bajo elargumento de que eran unos «ejercicios militares». Sorprendentemente, el 7 de julio de 2005 en Londres y el 9 de marzo de 2004 en Madrid también se vivieron ejercicios de simulación de atentados. Igualmente, unas semanas antes del fatídico día, todos losmecanismos de control de emergencias estadounidenses (en manos de los jefes delos distintos ejércitos: tierra, mar y aire) se habían unificado en una sola persona: el vicepresidente y jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Dick Cheney. Así pues, la persona que dio la orden de «no actuar» a los servicios de interceptación fue el entonces vicepresidente estadounidense.
En 2003, millones de personas alrededor del mundo salieron a la calle para protestar ante sus Gobiernos contra una guerra que, intuían, se debía a causas económicas y no a la lucha contra el terror como pretendían hacerles creer.
La mayoría delas personas que salieron a la calle aquellos días de 2003 no podía asumir que un Gobierno pudiera matar a sus propios ciudadanos para organizar una guerra, pero la táctica militar conocida como «bandera falsa» es algo que, como veremos más adelante, ha sido bastante habitual a lo largo de la historia. Tanto es así, que el pueblo norteamericano apenas se movilizó para detener una invasión, la de Afganistán, fundamentada en la ausencia de libertades y en el propio ataque del 11-S, una conexión que jamás se ha podido establecer ante un tribunal.
El cineasta Michael Moore ya abundó en las estrechas relaciones entre las familias Bin Laden y Bush en su aclamada película sobre el 11-S, pero se le olvidó mencionar que, según reconoció el exministro de Asuntos Exteriores británico Robin Cook (muerto de un cáncer fulminante, al igual que los otros dos ministros ingleses que se opusieron a la guerra), la expresión Al Qaeda significa ‘la base’. Y era, ni más ni menos, quela base de datos que la CIA desarrolló junto a Bin Laden (reclutado por esta) para manejar a los guerrilleros musulmanes (muyahidines) que entrenó en Afganistán para combatir a los soviéticos y que posteriormente envió a Bosnia ya Kosovo. Es decir, que todos esos hombres que más tarde se convirtieron en terroristas estaban bajo las órdenes de los servicios secretos estadounidenses.
También se le olvidó mencionar al citado cineasta que, a finales del siglo xx, un grupo de influyentes personalidades, tales como Donald Rumsfeld, Richard Perle, Jeff Bush y Dick Cheney, se reunieron para analizar el mundo tras la caída del enemigo comunista en un grupo denominado PNAC (Plan for a New American Century, ‘Plan parael Nuevo Siglo Americano’).
En las conversaciones mantenidas por expertos de todos los ramos, decidieron que la carestía del petróleo era el problema más importante que afrontaría EstadosUnidos. Lamentablemente, el petróleo no estaba en países democráticos, por lo que habría que proceder a la democratización de esos países, reordenando el mapa de la región.
Para poderlanzar esa operación, haría falta un desencadenante, un ataque que hiciera que el pueblo norteamericano accediera a enviar a sus hijos a la guerra.
Ese desencadenante fue llamado «un nuevo PearlHarbor» y figura en los documentos del citado PNAC (al que seadhirió el expresidente español José María Aznar hace pocos años).
Todo indica queese nuevo Pearl Harbor fu eel ataque del 11 de septiembre, pues, como luego veremos, gran número de personas anticiparon este atentado.
El periodista francés Thierry Meyssan, fundador de la web Red Voltaire, fue el primero en el mundo que se atrevió a desafiar la verdad oficial, sostenida sobre la machacona repetición de los aviones estrellándose contra las torres. Él fue el pionero en analizar el agujero dejado por el supuesto avión estrellado contra el Pentágono y la ausencia de restos del fuselaje en los alrededores. A día de hoy, y aunque en el 2007 apareció una grabación de las cámaras adyacentes que supuestamente iba a mostrar la aeronave impactando contra el Pentágono, nadie ha visto lo que presuntamente se estrelló contra este edificio. Todas las apuestas coinciden en que lo más probable es que fuera una bomba o un misil lo que impactara contra el corazón de la seguridad de Estados Unidos.
Los ingenieros, arquitectos y expertos en demoliciones de diferentes países que no están bajo control gubernamental están de acuerdo en una cosa: el fuego del carburante delos aviones no pudo causar el desplome de las torres, pues el acero funde a una temperatura mucho más alta que el fuego originado. Y la prueba más fehacientees el edificio Windsor, en Madrid, que ardió durante toda una noche y, a la mañana siguiente, su estructura de acero permanecía en pie. Para demoler ese edificio hacían falta explosivos.
Por el contrario, las Torres Gemelas apenas vivieron unos pequeños incendios en unos pocos pisos de la mitad superior del edificio durante unos escasos minutos, pero que llevaron a su derrumbamiento en siete segundos, es decir, en caída libre. Eso significa que no hubo obstáculo para el derrumbe de las decenas de pisos que componían el edificio ni las más de doscientas columnas de acero que componían su estructura y que habían sido construidas, precisamente, para que el impacto de un avión no pudiera derribarlas, como reconoció el arquitecto quelas diseñó. Las decenas de testimonios de bomberos, personal del WTC, como William Rodríguez, y testigos que afirmaban haber oído explosiones antes de que cayeran, y que aparecieron en los medios de comunicación, fueron censurados después, para apoyar la versión oficial de que las torres cayeron por el impacto de los aviones.
Ayudará aún más a saber lo que realmente ocurrió si conocemos que Marvin Bush, hermano de George Bush, era el jefe del servicio de seguridad del complejo World Trade Center(WTC). Que su primo Alexander Walker era el director de la empresa Securacom, que llevaba la seguridad de las torres y que la semana antes del atentado los perros que rastrean explosivos dejaron de trabajar y que hubo apagones en el edificio, según la versión recogida por un trabajador, «para instalar la fibra óptica».
El propietario de todo el complejo del World Trade Center, Larry Silverstein, había asegurado las torres contra ataques terroristas unas semanas antes, razón por la cual, ganó unas escalofriantes cifras a cuenta del atentado. El propio Silverstein reconoció ante las cámaras de televisión sobre el edificio 7 que «nos habían dicho que había peligro de que se colapsara, así que decidimos demolerlo». Este cayó exactamente igual que las otras dos torres.
Silverstein no fue el único que tenía información privilegiada sobre lo que iba a ocurrir. Aligual que sucediera el 7 de julio de 2005 en Londres y el 11 de marzo de 2004en Madrid, hubo un inusual movimiento de acciones en las bolsas de esas ciudades que cristalizaron en el delito de iniciado, es decir, gente que vende acciones un poquito antes de que ocurra un suceso catastrófico y compran cuando han bajado a consecuencia de ese hecho.
Seguir la pista del dinero es, sin duda, la forma más segura de llegar al inspirador del atentado. En este caso, se conoce que el terrorista Mohamed Atta (cuyo rostrono corresponde con la foto oficial) había recibido una fuerte suma por parte de los servicios secretos pakistaníes (ISI), ligados a los israelíes y norteamericanos, unos días antes del atentado.
Ninguna de estaspistas fue seguida por la comisión que investigó el atentado. Jérôme Kerviel,el bróker acusado de una gigantesca estafa mientras trabajaba para el gigante bancario francés, Societé Generale, confesó en febrero de 2009 que su empresa había hecho grandes beneficios el 11 de septiembre de 2001 y el 7 de julio de2005. Una pista que todavía hoy se está siguiendo.
Tampoco se investigó ni juzgó a los sesenta israelíes detenidos por espiar en Estados Unidos, según informó la cadena Fox TV (disfrazados de becarios), al igual queun grupo de estudiantes israelí esa los que se observó grabando la caída de las torres al otro lado del Puente de Brooklyn, mientras aplaudían y se abrazaban. O que las empresas que gestionaban los servicios informáticos y de telecomunicaciones de todo el aparato gubernamental estadounidense fueran de nacionalidad israelita.
Una comunicaciónde la NSA días antes del atentado advertía del peligro de la empresa Amdocs, ligada al Gobierno israelí y que controlaba la práctica totalidad de lascomunicaciones gubernamentales norteamericanas: «No se puede hacer una llamada en Estados Unidos sin que quede registrado en los archivos de Amdocs».
En 1999, lapropia NSA advertía de que las comunicaciones de las Naciones Unidas erangrabadas por esta empresa. El 10 de septiembre de 2001, The Washington Postinformaba:«Israel tiene poder para atacar a fuerzas norteamericanas y hacer creer que han sido árabes», así como: «el Mosad se ha infiltrado en casi todas las organizaciones musulmanas».
El 12 deseptiembre de 2001, el investigador Christopher Bollyn escribía en el Jerusalem Post que Israel tenía conocimiento de que cuatrocientos israelíes trabajaban en el World Trade Center pero tan solo uno había muerto. Dos trabajadores de la empresa de mensajería instantánea Odigo, también israelí, recibieron varios mensajes advirtiendo del ataque dos horas antes de que ocurriera, pero no se lo contaron a las autoridades, según publicó el propio JerusalemPost. Odigo tiene un programa que pone en contacto a personas concaracterísticas comunes, como puede ser la religión o la nacionalidad. La sede está en una pequeña ciudad de Israel llamada Herzliya, donde se encuentran los cuarteles del Mosad. Los servicios de espionaje israelíes participan en el accionariado de numerosas empresas de software a través de compañías como Veritas, Cedar o Stageone. La seguridad del aeropuerto de Boston, de donde salieron los aviones, también era asunto de una compañía israelita, ICTS.
La evidencia deque gran parte de los «neocons» (seguidoresde las teorías de Strauss sobre la revolución continua y la necesidad de provocar acontecimientos) tienen pasaporte israelí confirma la sospecha de que el país más interesado en organizar una guerra en Oriente Próximo es Israel, máximo receptor, además, de ayuda norteamericana.
Israel es una excepción en el ordenamiento norteamericano: sus ciudadanos son los únicos con derecho a la doble nacionalidad y, por tanto, a votar en ambos países. El hecho de que entre los «neocons» se encuentre un gran número de israelíes es crucial para saber quién pudo llevar acabo el 11-S.
«Neocons» conpasaporte israelí:
– Richard Pearl, es el jefe del grupo de expertos Defense Policy Boardque diseñó la guerra de Iraq. Trabaja codo con codo con Henry Kissinger, de origen judeo-alemán, ligado a Rockefeller.
– Paul Wolfowitz, fue adjunto del ministro de Defensa, Donald Rumsfeld, antes de acceder a la jefatura del Banco Mundial.
– Michael Chertoff, hijo de un rabino, jefe del servicio deemergencias FEMA, que tomaría el poder en caso de catástrofe climatológica.
O Elliot Abrams, Donald Kagan,Douglas Feith, Don Zakheim, Richard Haas, Ketih Adelman, Steve Goldsmith,Robert Satloff, David Frum, Marc Grossman, David Wurmser…
El agente delFBI Kenneth Williams advirtió en un informe elaborado en julio de 2001 de lasintenciones de Al Qaeda.
Su conocido informe Phoenix fuesistemáticamente obviado. Pese a que informaba de que tanto el Pentágono como el WTC podían ser los blancos elegidos.
La CBS aseguróque en agosto de 2001, George Tenet, director de la CIA, había avisado al presidente Bush de los inminentes atentados.
Coleen Rowley,agente del FBI en Mineápolis, también afirmó que se conocían los planes de los terroristas pero así y todo no se hizo nada por detenerlos.
El primer ministro israelí, Ariel Sharon, también fue advertido por el servicio deseguridad israelí de que no viajara a Nueva York ese día, según el diario Yadiot Ahranot.
La base aérea de Wright Patterson también estuvo en alerta desde horas antes.
El periodista Gordon Thomas confirmó que la CIA había sido notificada por el servicio secreto israelí de que aviones comerciales suicidas podrían impactar contra los emblemas de Norteamérica.
En el Pentágono, donde se produciría el tercer atentado, se citó ese día a un nutrido grupo deperiodistas. Y, por razones que jamás se esclarecieron, se canceló aquella convocatoria que estaba preparada para la misma mañana de los hechos, en el preciso lugar donde habría de impactar el dudosísimo Boeing.
El 10 deseptiembre de 2001, Tom Kemey, director del FEMA (Agencia Federal para la Gestión de Emergencias), fue requerido por sus superiores para que tomara el puesto con su gente en Nueva York.
En agosto de 2001, otra casualidad: un exteniente de marina es detenido y declara sin reparos trabajar como agente secreto. Delmart Edward Vreeland avisaba, con absoluta precisión, de un inminente atentado en Nueva York.
El banquero Richard Dennison también denunció sus «novedades»al FBI en agosto de 2001. Y, según anticipó, aquellos terroristas tenían planeado secuestrar aviones para su horrendo crimen.
El expresidente egipcio Hosni Mubarak también disponía de información al respecto –de sus servicios de inteligencia– de un atentado el 11 de septiembre.
Desde Alemania también informaron al FBI e indicaron con detalle que el blanco era el propio WTC. En junio de 2000 una empresa de páginas web, Verisign, tuvo diecisiete solicitudes sospechosas para registrar dominios .com en la red. Algunos de esos nombres lo dicen todo: august11horror,terrorattack2001, woldtradecenterbombs, newyorattack299, attackamerica, terrorattack2001…
El 7 deseptiembre, George Schultz (exsecretario de Estado) también recibió la mala nueva por anticipado. Así lo dijo al diario San Francisco Chronicle.
El 10 deseptiembre el juez antiterrorista de Francia, Jean-Louis Bruguière, también advirtió a Estados Unidos de los inminentes ataques al WTC.
Y he aquí lo más curioso: meses antes del 11-S, se hizo una simulación en maqueta del ataque al Pentágono.
Finalmente, por alguna extraña razón, las Torres Gemelas estaban a solo un 20% de ocupación aquel fatídico día, lo que evitó que la masacre llegara a mayores.
Por eso, tal vez, Echelon –un sofisticado sistema de espionaje– que capta más de cincuenta millones demensajes (informáticos o telefónicos) en el mundo cada día, no detectó nada. Salvo unas comunicaciones que dio a conocer la NSA (Agencia Nacional de Seguridad), que decían: «mañana es la hora cero» y «el partido está por comenzar».
Los terroristasno solo consiguieron evadirse a pesar de estas informaciones (por negligencia o inteligencia del Estado), sino que pasaron armas blancas –segúnla versión oficial–, validaron sus pasaportes –a los que nadie negó el sello, pese a figurar en las listas del FBI– y acto seguido, se hicieron con el control de los aviones. El resto de la “historia” es por todos conocida…
Texto extraído del libro Hombre en la Luna.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.